Bienvenidos/as a AEXPE. La espondiloartritis anquilosante puede ser una enfermedad debilitante que se manifiesta principalmente con lumbalgia crónica y rigidez, y también puede acompañarse de artritis, inflamación ocular y/o del tubo digestivo. Son una familia heterogénea de enfermedades reumáticas interrelacionadas. La espondilitis anquilosante es la más frecuente de todas las espondiloartritis. Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica, que afecta fundamentalmente a las articulaciones de la columna vertebral. La padecen generalmente personas jóvenes y, especialmente, hombres entre los 15 y 25 años. En las mujeres suele ser más leve y, por ello, muchas veces es más difícil de diagnosticar. + Info en CEADE Coordinadora Española de Asociaciones de Espondiloartritis
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lunes, 17 de diciembre de 2012

LAS TERAPIAS BIOLÓGICAS

MEDICAMENTOS BIOLÓGICOS: DEL SÍNTOMA AL ORIGEN DE LA ENFERMEDAD

Hace unos 100 años casi todos los medicamentos de uso humano tenían origen natural y, en menor grado, sintético o químico; por ejemplo, las plantas se utilizaban directamente o se sometían a diversos procesos de modificación para concentrar o modificar las sustancias con propiedades curativas; de esa forma, durante milenios la humanidad echó mano de la naturaleza para aliviar sus dolencias mediante emplastos, bebedizos, inhalaciones, etc., que con el avance de la ciencia se transformaron en tabletas, infusiones, cremas y otras formas farmacéuticas que nos facilitan la medicación hoy en día.

Sin embargo, la gran mayoría de estos medicamentos sólo aliviaban los síntomas o manifestaciones de la enfermedad, sin atacar el origen mismo de la dolencia ni modificar su evolución natural. A partir del siglo XIX los científicos comenzaron a experimentar para encontrar medicamentos que previnieran el desarrollo de un padecimiento, y así aparecieron las vacunas, que son sustancias originalmente procedentes de organismos vivos y que al ser administradas a una persona, generan anticuerpos y con ello una respuesta de defensa contra los microorganismos nocivos. Así nacieron lo medicamentos biológicos.
Más recientemente, el principio de las vacunas brindó ideas para desarrollar nuevas opciones terapéuticas a enfermedades complejas como el cáncer, la artritis reumatoide o la enfermedad de Crohn; a manera de ejemplo, si se lograra que el cuerpo humano reconociera a las células malignas como microorganismos nocivos, el sistema inmunológico las atacaría desde la raíz, disminuyendo considerablemente la progresión de la patología.
¿Cómo se consigue eso? A través de medicamentos biológicos basados en la manipulación genética de células vivas, utilizando la técnica del ADN recombinante - aislando y manipulando fragmentos de un organismo para introducirlo en otro-; o la técnica del Hibridoma -que por clonación, producen anticuerpos de acciones muy específicas y reciben el nombre de anticuerpos monoclonales-.
En este punto, el asunto de los medicamentos biológicos modernos se hace complejo, pues el proceso para su investigación, desarrollo y producción masiva se convierte en la clave del medicamento en sí. El médico y farmacólogo, Dr. Ricardo Fonseca, reconoce que “los productos biológicos –o biotecnológicos- son otro mundo, están cambiando la historia de la medicina mundial, pues en enfermedades donde no se podía hacer absolutamente nada, hoy se puede hacer algo”, y reitera que por lo minucioso, altamente tecnológico y delicado de su fabricación, en este caso, “el proceso es el producto”.

Más allá del cómo son procesados y el importantísimo hecho de que son modificadores de la enfermedad, los medicamentos biológicos se diferencian de los de síntesis química por su composición molecular. Fonseca explica que los primeros son “enormes” pues contienen miles de millones de átomos, mientras que los segundos están compuestos apenas por docenas de átomos, por lo que su diseño – farmacológicamente hablando - se hace extremadamente complicado, y su producción masiva, otro tanto.
Es por esta razón que la industria farmacéutica invierte miles de millones de dólares en la manufactura de los productos biológicos, desde el comienzo de la investigación –cuando se patentan los descubrimientos y se reserva la exclusividad de su comercialización por aproximadamente 15 años-, pasando por la construcción de plantas industriales exclusivas para su elaboración bajo las más estrictas condiciones de seguridad, hasta el requerimiento de condiciones específicas de distribución y almacenamiento, garantizando que el medicamento llegue al paciente de forma óptima y que tenga el efecto para el cual fue diseñado.
Paradójicamente, este “salto cuántico” de la ciencia médica y farmacéutica, puede ser de difícil acceso al paciente por los altos costos que representa toda la cadena productiva, reduciendo las posibilidades de tratamiento. La industria debe recuperar en corto tiempo la inversión realizada, antes que la patente quede liberada y aparezcan otras opciones competidoras que, siendo medicamentos equivalentes con similar perfil de eficacia y seguridad, incurran en menores costos de producción, y por ende sean más accesibles –económicamente hablando- tanto para el financiamiento privado como para los sistemas de salud públicos.
Asegura el doctor Fonseca que “a nivel mundial, muchos sistemas de seguridad social no tienen cómo cubrir los costos de los medicamentos convencionales y menos los costos de los biológicos originales, razón por la cual se están desarrollando los biosimilares que, con estudios adecuados, deben demostrar que son equivalentes y se comportan igual a los originales”.
Al mismo tiempo, las autoridades sanitarias mundiales ya están adelantando las normativas de seguridad y uso de los medicamentos biológicos originales y biosimilares. Instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) de Estados Unidos y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), han brindado sus recomendaciones para los trámites de registro con el objetivo de acortar dicho proceso -por razones éticas, principalmente- por cuanto se busca brindar a los pacientes el mejor tratamiento a la brevedad posible, así como optimizar los recursos que son invertidos en estudios reiterativos y destinarlos a nuevas investigaciones.

Fuente: informe21.com


LAS TERAPIAS BIOLÓGICAS

Si usted piensa en medicamentos seguramente evoque la imagen de una pastilla, una píldora que compra en la farmacia y que ingiere para aliviar su dolor o su enfermedad. Sin embargo, en los últimos años surgió otro tipo de fármacos, los biológicos, que no están en el circuito de venta tradicional.
Y no lo están por dos razones: porque son distintos en su elaboración y porque su costo puede rondar los mil dólares por dosis (799,00 euros).
Pero ¿Qué son los medicamentos biológicos? Son fármacos que no se producen de forma convencional como los que se utilizan contra la gripe o las infecciones respiratorias. No parten de moléculas químicas sino de organismos vivos. Para producirlos necesitamos utilizar la biotecnología, algo que parece que fuera muy moderno pero que es tan antiguo como el hombre mismo.
El vino es biotecnológico. Se toma zumo de uva y se coloca en levadura, la levadura es una célula viva que produce todas las transformaciones.
Algo parecido ocurre con los medicamentos biológicos. A diferencia de los convencionales, no se valen de moléculas químicas que mandan información de una célula a la otra sino de proteínas, otro tipo de sustancias que comunican células entre sí pero que son de mayor tamaño y complejidad.
El proceso que va desde obtener la proteína con la que se quiere trabajar hasta llegar al fármaco involucra insertar genes (cada gen codifica una proteína determinada) en un organismo vivo, ya sea un virus, una bacteria, una levadura o un tejido determinado.
Unos de los biológicos más comunes es la insulina, pero existen otros más complejos como los "anticuerpos monoclonales", compuestos que apuntan a estructuras específicas involucradas en procesos inflamatorios y logran así ser más efectivos. Son empleados en tratamientos contra algunos tipos de cáncer y la artritis reumatoidea (afectación progresiva de las articulaciones).
Ahora bien, conforme una misma uva puede dar lugar a dos tipos diferentes de vino según el proceso al que se la someta, dos medicamentos biológicos nunca pueden resultar idénticos. Cuando caduca la patente de un medicamento convencional aparecen los genéricos. ¿Qué quiere decir? Que es producido por un laboratorio diferente al que lo descubrió pero que tiene exactamente la misma molécula original. En el caso de los genéricos podemos asegurar que tienen exactamente la misma molécula. En el caso de los biotecnológicos no.
Son "biosimilares" y, según la Organización Mundial de la Salud, deben ser sometidos a estudios clínicos nuevos que desmuestren que son tan eficaces como los originales, que aclaren las reacciones adversas que puedan provocar y que certifiquen su calidad.

*Castañeda, investigador del departamento de Farmacología del Instituto Politécnico Nacional de México.


domingo, 15 de abril de 2012

LA MEDICINA DEL FUTURO, HOY.

Diferentes personas que aparentemente padecen la misma enfermedad y reciben igual medicamento pueden manifestarse de forma completamente diferente. Es posible que una de ellas se beneficie, que la otra experimente efectos secundarios (es peor el remedio que la enfermedad, como literalmente dice el refrán) o que simplemente no obtenga ninguna mejoría clínica. Esta comparación es el ejemplo real más claro -y una importante razón- que tiene la ciencia para tomar el desafío que implica una medicina personalizada. Y aquí, la biotecnología es la disciplina clave, la que tiene la llave de la medicina del futuro.

Biotecnología

Consiste en la capacidad de modificar organismos vivos (por lo general microorganismos) a través de la tecnología para utilizarlos en beneficio de la humanidad. Esta tecnología aplicada permite a los investigadores científicos por ejemplo desarrollar un medicamento biotecnológico a partir de una proteína o por tecnología del ADN.

Estas nuevas técnicas permitieron introducir genes extraños en un organismo, lo que abrió la posibilidad de producir a escala industrial biomoléculas claves para la medicina e iniciar así un nuevo terreno llamado "ingeniería genética", que habilitó la manipulación del código de una célula viva para obtener un producto llamado proteína.
"Con la base de este conocimiento se descubre la forma de producir proteínas particulares contra enfermedades específicas, como el cáncer de mama", explica el representante de Roche Fermín Ruiz de Erenchun, y hace referencia a que estas proteínas llamadas anticuerpos monoclonales, fueron descubiertas por el argentino César Milstein (premio Nobel de Medicina, 1984).

El conocimiento genético de los individuos es clave en el desarrollo de una medicina personalizada, ya que no sólo permite conocer mejor por qué cada uno tiene una distinta susceptibilidad a sufrir enfermedades, sino también por qué respondemos de distinta manera a los mismos fármacos.

Hoy la farmacéutica suiza Roche apuesta a explotar el potencial de la biología molecular en áreas terapéuticas con mayores necesidades: oncología, hematología, virología, enfermedades autoinmunes, enfermedades inflamatorias, desórdenes metabólicos y trastornos del sistema nervioso central. Su unión a empresas prestigiosas en el campo de la investigación, como Chugai y Genentech, da cuenta del objetivo de avanzar en este terreno y centrar su estrategia en el futuro de la medicina personalizada.

¿Qué es la farmacovigilancia?

Es el campo de la farmacología dedicado a detectar, evaluar, comprender y prevenir los efectos adversos de un medicamento cuando se usa a largo plazo. Debido a que los datos obtenidos antes de la aprobación de un producto biotecnológico -durante los estudios preclínicos y clínicos- son usualmente insuficientes para detectar todos los efectos indeseables del producto, se requiere una farmacovigilancia estricta de estos productos después de su comercialización. Debe encargarse del monitoreo de la seguridad de los medicamentos desde su desarrollo y durante todo su ciclo de vida. El sistema de farmacovigilancia debe garantizar la identificación precisa de todos los medicamentos comercializados en el territorio para establecer la correlación adecuada entre el evento adverso reportado y el producto causante.
De acuerdo con la definición de la OMS, la farmacovigilancia es "la ciencia y las actividades relacionadas con la detección, evaluación, comprensión y prevención de efectos adversos o cualquier otro problema relacionado con la ingesta de medicamentos".

Medicamentos del futuro

Se obtienen mediante procesos biológicos únicos derivados de proteínas. Se trata de moléculas grandes con una estructura compleja, por lo que es imposible hacer copias idénticas. Los medicamentos biotecnológicos producidos bajo procesos de manufactura completamente diferentes no pueden ser idénticos. Ofrecen un perfil de seguridad, eficacia y calidad avalado por estudios clínicos aplicados a millones de pacientes y un extenso programa de farmaco-vigilancia, todo con la finalidad de garantizar su eficacia clínica y la seguridad del paciente..

Fuente: www.lanacion.com

lunes, 9 de abril de 2012

MEDICAMENTOS BIOSIMILARES (2)

¿Quién estará haciendo ensayos con biosimilares?

Al contrario de los genéricos, donde hay centenares de compañías capaces de desarrollar y comercializar su versión del innovador, para desarrollar un biosimilar, las compañías deberán contar con 3 características esenciales: solidez financiera ya que se estima que el coste de desarrollo serán de 10 veces el de un genérico, entre 70-150 millones de dólares; capacidad de producción: la fabricación de medicamentos biológicos es mucho más compleja y costosa que la de medicamentos tradicionales, ya que están producidos por organismos vivos (en general células en cultivo a gran escala); y finalmente conocimientos científicos que permitan el desarrollo del organismo que producirá la molécula y efectuar todas las pruebas de equivalencia. Muy pocas compañías de genéricos tienen estas capacidades y se está viendo acuerdos estratégicos, compras de pequeñas compañías, etc., con el fin de adquirirlas. A fecha de hoy, probablemente no haya más que media docena de compañías que tengan la capacidad de lanzarse a este mercado y, si bien crecerá este número, no llegará ni mucho menos al número de fabricantes de genéricos que tenemos hoy.

¿Dónde se harán los ensayos con biosimilares?

Actualmente, se juntan varios factores que dificultan la ejecución de ensayos con biosimilares en países de Europa Occidental y EE.UU. Además de las dificultades habituales como la saturación del sector, el coste más elevado en comparación con los países de Europa del Este y el reclutamiento más lento, existen dificultades específicas para los ensayos con biosimilares: no presentan mucho interés científico ya que el objetivo es demostrar similaridad con un producto existente y los propietarios de las moléculas originales están presionando para que no se hagan ensayos con medicamentos que serán sus competidores en algunos años. No obstante, los ensayos con biosimilares representan una oportunidad histórica para la investigación clínica en países de Europa Occidental como España:
• Cada uno de los medicamentos biológicos actuales es un candidato para desarrollar un biosimilar del mismo. Basta con mirar un vademécum actualizado para ver que hay docenas de anticuerpos que cada año factura varios miles de millones.
• Cada uno de estos medicamentos dará lugar a varios biosimilares: uno por cada una de las compañías que está interesada en este mercado. Si decíamos antes que sólo hay por ahora unas 6 compañías capaces de desarrollar un biosimilar, es de esperar que dentro de pocos años serán diez o veinte.
• Los programas de desarrollo serán por fuerza similares, ya que corresponderán a las mismas exigencias.
• Los estudios serán por la mayoría relativamente fáciles de realizar, ya que deberían usar los patrones de tratamiento habituales y no tendrán rama de placebo. Por todas estas razones, el país, y los hospitales, que sabrán demostrar desde el principio que son capaces de realizar ensayos de calidad adecuada, con buena tasa de reclutamiento y tiempo de arranque razonable verán llegar a todas estas compañías deseosas de desarrollar su versión del fármaco. Estos ensayos, que representarán una carga de trabajo importante y – lo más importante – fácilmente previsible, permitirán establecer una estructura sólida de investigación en los hospitales que decidan realizarlos, la cual facilitará la realización de otros ensayos.

¿Qué impacto tendrán los ensayos con biosimilares?

Además de permitir establecer y financiar estructuras de investigación en los hospitales donde se realizan, otro efecto que tendrán estos ensayos es incrementar, de forma muy significativa, el número de pacientes incluidos en ensayos clínicos en cada indicación donde se realice. En las indicaciones con prevalencia/incidencia alta, esto tendrá poco efecto, pero en las de prevalencia/incidencia baja, podría verse en un periodo de tiempo corto, una docena de ensayos similares arrancar, cada uno con varios centenares de pacientes, lo cual afectará, no sólo al ritmo de inclusión en dichos ensayos, pero también a los ensayos con nuevas moléculas que se estén realizando en la misma indicación. Dentro de la incertidumbre actual, lo que queda claro es que las autoridades quieren ver, al igual que para los genéricos en su tiempo, una bajada considerable del coste de los medicamentos biológicos, una vez caducada la patente, y que para ello se tendrán que desarrollar biosimilares. Para los próximos 5-10 años, veremos llegar un gran número de ensayos clínicos con biosimilares a nuestro país. Cómo aprovechamos esta oportunidad o la dejamos pasar definirá en parte el panorama futuro de la investigación clínica en España.

Fuente: www.pmfarma.es

domingo, 8 de abril de 2012

MEDICAMENTOS BIOSIMILARES (1)

LA LLEGADA DE LOS BIOSIMILARES: IMPACTO SOBRE LA INVESTIGACIÓN CLÍNICA

Ya han llegado a España los primeros ensayos con biosimilares. Representan una oportunidad para la investigación clínica a la vez que dificultarán la realización de ensayos en las indicaciones en las que se realizan.

¿Qué es un Medicamento biosimilar?

Un medicamento biosimilar es una versión genérica de un medicamento biológico, es decir un medicamento producido, no por procesos químicos convencionales, si no por organismos vivos. Por ejemplo, EPO, hormonas como el G-CSF (los cuales ya tienen biosimilares en el mercado) o anticuerpos monoclonales como el Rituximab o el Natalizumab.

¿Por qué se hacen ensayos con biosimilares?

A diferencia de los medicamentos genéricos, para los cuales lo único que requieren la autoridades para autorizar su comercialización es demostrar la bioequivalencia del producto, la complejidad de los medicamentos biológicos hace que su caracterización es incompleta. Demostrar, por ejemplo, la identidad de la secuencia de aminoácidos de una proteína con el medicamento original, la identidad de la estructura tridimensional e incluso su biodisponibilidad, no permite garantizar que los efectos clínicos vayan a ser idénticos a los del medicamento original. Por ello, las autoridades regulatorias exigen que se demuestre la similaridad del efecto clínico del biosimilar con el medicamento original, lo cual sólo se puede hacer mediante ensayos clínicos en pacientes.

¿Cuáles son las exigencias actuales para poder registrar un biosimilar?

Dada otra vez la complejidad del asunto, no hay consenso sobre lo que se tiene que demostrar para registrar un biosimilar en todos los territorios. En EE.UU., están todavía pendientes de una legislación específica, la cual es sujeto de muchos intereses contrapuestos, los de la industria de genéricos como los de las compañías innovadoras, y por ahora, no existe camino específico para el registro de estos fármacos.
Europa está siendo pionera en este terreno, con la publicación de unas guías generales sobre medicamentos biosimilares, de guías especificas sobre las primeras moléculas cuya patente ha expirado, y de una guía sobre biosimilares de los anticuerpos monoclonales. Otros países como Japón y Canadá están también desarrollando su legislación específica, mientras países como la India o Argentina ya autorizan medicamentos biosimilares con muy pocos datos clínicos.
A fecha de hoy, se pueden resumir así las exigencias de las autoridades en Europa. Para cada biosimilar, además de demostrar la identidad de todas las características medibles de la molécula (secuencia, estructura, glicosilación, y un largo etc.) con el original, se deberán hacer ensayos comparativos para demostrar que los efectos clínicos son similares. Como mínimo, serían un estudio de fase I para mostrar bioequivalencia y algo parecido a un estudio de fase III, con dos ramas, una con el medicamento original y otra con el biosimilar, para demostrar similaridad en cuanto a eficacia y seguridad.




sábado, 29 de octubre de 2011

SEGURIDAD EN LOS BIOLÓGICOS

Hace 10 años se introdujo el primer inhibidor del factor de necrosis tumoral (TNF), un tipo de medicación biológica desarrollada a través de complejas técnicas de ingeniería genética. Este avance representó un hito en el tratamiento de enfermedades reumáticas como la artritis reumatoidea, la artritis psoriásica y la espondilitis anquilosante.
Sin embargo, la preocupación persistía sobre la seguridad a largo plazo en estos pacientes, quienes presentaban un riesgo aumentado de infección y cáncer, en particular linfoma. Por eso, en el mundo muchas sociedades científicas de reumatología se encargaron de desarrollar registros de medicamentos biológicos.
Éstos consisten en grandes bases de datos clínicos que intentan obtener un panorama actual de la seguridad de los biológicos ‘en el mundo real’ para tratar estas enfermedades, más allá de toda la evidencia científica que han arrojado previamente en las múltiples investigaciones clínicas aleatorizadas y controladas a las que fueron sometidos para alcanzar la aprobación de las autoridades regulatorias de cada país.
Sólo en América, ya son doce los países que se encuentran desarrollando registros de este tipo: además de Argentina, lo hacen Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Perú, Uruguay, Paraguay, República Dominicana y Venezuela.
En el mundo, también lo llevan a cabo Alemania, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, entre otros. En Argentina participan más de 50 centros de salud de todo el país.
Con base en los resultados de registros hasta el momento, los perfiles de seguridad y riesgo-beneficio con la terapia anti-TNF parecen ser consistentes con lo que fue observado en los estudios clínicos aleatorizados.
Durante el año 2007, la Sociedad Española de Reumatología (SER) y la Liga Panamericana de Asociaciones de Reumatología (PANLAR) firmaron un acuerdo con las diferentes Sociedades de Reumatología de Latinoamérica para implementar en sus respectivos países este registro de acontecimientos adversos de los agentes biológicos, tomando como modelo al registro español. Por lo tanto se facilita la comparación al utilizar todos la misma plataforma online. Estos datos son monitorizados por una persona responsable y entrenada para ello.
A diferencia de las investigaciones patrocinadas por la industria farmacéutica, los registros siguen a los pacientes por periodos más extensos de tiempo (5 ó 10 años) o inclusive indefinidamente, sin importar la continuación de tratamiento con el fármaco específico.
La investigación clínica controlada y aleatorizada continúa siendo indudablemente el modelo de referencia de la evidencia científica. No obstante, los datos recopilados de registros observacionales posteriores han revelado información adicional importante y continúa el reporte de nuevos hallazgos, incluyendo eventos adversos inesperados o raros. En los estudios clínicos, un medicamento se compara con un control activo o un placebo en grupos asignados aleatoriamente.
En contraste, los registros observacionales proporcionan una evaluación actual del mundo real en pacientes no seleccionados. Ventajas y limitaciones de los registros La población de pacientes de registros normalmente es mucho más grande que la de los ensayos clínicos, aunque como éstos no se realizan aleatoriamente o en ciego, están por lo tanto sujetos a sesgo. A mayor número de pacientes, mayor el poder estadístico para detectar eventos raros, tales como linfomas.