LA ALEGRÍA DE TENER ESPONDILITIS
(Testimonio de Nuria Moreno psicóloga de AEXPE)
Es extraño que alguien sienta esta emoción ante una enfermedad inflamatoria, crónica e incapacitante en muchos casos. Pues sí, siento alegría porque toda situación genera una parte positiva y otra negativa. Recuérdenlo, si no el universo no estaría en equilibrio: siempre que se pierde una cosa se gana otra. Es pura física.
Por tanto ante este diagnóstico elegí quedarme con la parte positiva y saborear todo lo que esta enfermedad ha traído a mi vida. Un profundo conocimiento de mi fortaleza. Una mejor aceptación a nivel emocional. Una asociación de amigos donde acudir en cualquier ocasión, ante cualquier nuevo brote de la enfermedad, ante cualquier duda.
Esta reflexión que hago hoy aquí en para agradecer a los miembros de mi asociación y para enseñar a los vecinos de Montijo, afectados o no, que en la Asociación de Espondilitis Anquilosante (AEXPE) he encontrado personas que me han trasmitido calma, seguridad, amparo, sosiego, ternura, compresión y sobre todo he encontrado alegría, porque si hay algo que caracteriza a mi asociación, es una inmensa vitalidad para hacer frente a todos los envites que lamentablemente nos acarrea esta enfermedad y sobre todo, me han enseñado ha hacerlo con alegría.
El sentido del humor o la risa es una de las tres formas en las que el cuerpo es capaz de producir endorfina. Hormonas que produce cada organismo y que poseen un increíble efecto sanador: reconstituye, analgésico y antiinflamatorio.
Está demostrado la relación directa que existe entre el estado de ánimo y el sistema inmunológico. Lo explico mejor con un ejemplo: una habitación de un hospital. Dos enfermos con similares patologías. Al primer enfermo no viene a visitarlo nadie. Al segundo, vienen sus familiares cargados de besos y de anhelos por tenerlo pronto en casa ¿Quién mejora antes?
Los bajos niveles de endorfina, perjudican el funcionamiento armónico del sistema inmunitario. Así, el aumento de endorfinas que conllevan la risa, la alegría, el optimismo, podrían ser capaces, según muchos estudios, de protegernos (o por lo menos ayudarnos) en la lucha contra las enfermedades.
Tener una enfermedad no es agradable para nadie. Pero si la tienes, lo más saludable es obtener lo mejor de ella.
Página web de Nuria Moreno:
http://www.miterapeuta.es